TRATAMIENTO ONCOLÓGICO

SE BASA EN TRES PILARES FUNDAMENTALES


ROL DE LA CIRUGÍA

La cirugía es la modalidad terapéutica más antigua empleada en el tratamiento del cáncer. Hasta el inicio de la Radioterapia a principios del Siglo XX y el empleo de drogas quimioterápicas en las últimas décadas, la cirugía suponía el único tratamiento curativo y paliativo de las enfermedades oncológicas.
Es fundamental establecer equipos multidisciplinarios para tratar esta enfermedad, donde se debe dar a cada modalidad de tratamiento su valor específico en su momento oportuno.
El cirujano oncólogo actual debe estar familiarizado con la evolución, principios y posibilidades terapéuticas quirúrgicas, radiantes, químicas, inmunológicas y las nuevas posibilidades derivadas de la biotecnología moderna. Debe conocer, asimismo, la historia natural y el comportamiento de cada tipo de tumor.


Objetivos de la cirugía en Oncología

  1. Cirugía Preventiva o Profiláctica.
    Se emplea con el fin de extirpar lesiones que, con el tiempo, pueden llegar a ser malignas (Por ejemplo la extirpación de pólipos que aparecen en el colon).
  2. Cirugía Diagnóstica.
    Su objetivo es obtener una muestra del tejido sospechoso para ser observado al microscopio. De esta forma es posible confirmar o descartar la existencia de un tumor maligno (Biopsia, Punción aspiración con aguja fina, Endoscopía).
  3. Cirugía de Estadiaje.
    Permite completar el estudio de extensión y la diseminación, tanto local como a distancia, del tumor. Las pruebas diagnósticas por imagen (por ejemplo una Tomografía) y las pruebas de laboratorio (análisis) permiten el médico determinar el estadío clínico de la enfermedad. La estadificación quirúrgica permite conocer con más detalle la invasión del órgano por el tumor.
  4. Cirugía Curativa.
    La intención de este tipo de cirugía es conseguir la curación de la enfermedad oncológica. Es necesario extirpar todo el tejido tumoral visible junto al tejido aparentemente sano que rodea la lesión para eliminar los restos tumorales microscópicos. En ocasiones necesario complementar el tratamiento quirúrgico con otras modalidades de tratamiento como la Radioterapia y/o Quimioterapia, que pueden ser administradas antes o después de la cirugía.
  5. Cirugía Citorreductora.
    Se realiza cuando la extensión local o locorregional de la enfermedad oncológica no permite realizar una eliminación completa de la misma ya que provocaría daños importantes en el órgano donde se originó el tumor o en los órganos vecinos. En estos casos el cirujano extirpa la mayor cantidad posible de tumor. Con este tipo de cirugía siempre es necesario complementar el tratamiento con Quimioterapia para tratar de eliminar el resto del tumor.
  6. Cirugía Paliativa.
    Se utiliza para tratar alguna complicación causada por la enfermedad oncológica. Su objetivo no es curar el tumor, sino disminuir o eliminar los síntomas que puedan estar causando un malestar importante para el enfermo.
  7. Cirugía Reparadora.
    Su objetivo es restaurar la apariencia y/o la función de un órgano tras la realización de una cirugía curativa (reconstrucción mamaria tras la mastectomía.


Preparación para la Cirugía

*Estudios Prequirúrgicos: consiste en análisis de sangre y pruebas de coagulación, electrocardiograma y Rx de Tórax.
Posteriormente el paciente es citado para la consulta con el Anestesista quien determinará el tipo de anestesia más adecuado para la intervención y el riesgo del paciente para dicha anestesia.

*Consentimiento informado:
es un documento que firma el paciente en el cual reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta por el médico acerca de la intervención que se realizará y acepta recibir dicho tratamiento.
*Tipos de anestesia

  1. Anestesia Local: se emplea para intervenciones pequeñas, como por ejemplo para la toma de biopsia de una lesión en piel.
  2. Anestesia Regional: se pierde la sensibilidad de una región del cuerpo mientras el paciente permanece consciente, un ejemplo es la anestesia epidural.
  3. Anestesia General: el paciente permanece dormido durante toda la intervención sin sentir ningún tipo de dolor.

Efectos Secundarios
La recuperación del paciente en el posoperatorio dependerá del estado general previo a la cirugía, de la extensión y del tipo de técnica que se haya utilizado.
La cirugía oncológica no está exenta de complicaciones y de efectos adversos.

  1. Dolor: cuando el paciente despierta de la anestesia es normal apreciar dolor, más o menos intenso, en la zona de la intervención quirúrgica.
  2. Infección
  3. Hemorragia: puede ocurrir durante la intervención o después de ella.
  4. Trombosis Venosa Profunda: suele aparecer en las venas de las piernas. Se debe a la inmovilidad durante un período más o menos prolongado de tiempo. Para evitar esta complicación es importante comenzar a moverse lo antes posible tras la cirugía.

La extensión de otros efectos secundarios dependerá de la localización del tumor y de la extensión de la cirugía.
Ante la aparición de cualquier síntoma tras la cirugía es importante que consulte con su cirujano para que le informe y le prescriba el tratamiento más adecuado.

Otros tratamientos quirúrgicos
Crioterapia o Criocirugía
Es la destrucción del tumor mediante el frío, empleando nitrógeno líquido. Se suele utilizar en el tratamiento de lesiones premalignas como las localizadas en cuello uterino y piel, y en algunos tumores en fases muy localizadas, como en el cáncer de próstata.
Cuando se aplica sobre lesiones de piel no es necesario utilizar anestesia.
En tumores de próstata o lesiones premalignas más internas como las de cuello uterino, se aplica bajo anestesia general, empleando un a sonda que se coloca en contacto con el tumor.
Los efectos secundarios pueden ser más o menos serios. En el caso del tratamiento del cáncer de próstata puede causar impotencia o incontinencia con más frecuencia que con la cirugía o la radioterapia. En el tratamiento de lesiones premalignas de cuello uterino pueden aparecer hemorragias o dolor.
Cirugía con láser
Consiste en la emisión de un rayo de luz muy potente y focalizado que permite la destrucción del tumor.
Se emplea en el tratamiento de lesiones premalignas (cuello de útero, laringe, piel); o como tratamiento paliativo en algunos tumores como el cáncer de esófago.


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